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Somos mucho más que dos tetas

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Con mis amigas Cris y Fátima

Uno de los grandes problemas del cáncer de mama es el dolor emocional, consecuencia de nuestra cultura y nuestros prejuicios entre otras cosas. Vivimos en una sociedad en la que se otorga tal poder a la imagen que la distorsión de la misma como efecto del tumor copa posiciones top en las preocupaciones de las mujeres, cuando no debería ser así.

La feminidad se ha relacionado con los senos, con las caderas, con la larga cabellera, con el maquillaje, con las uñas pintadas, con ponerse una falda o un vestido, con llevar unos zapatos de tacón…pero la feminidad no tiene nada que ver con eso.

Desde muy pequeña siempre he tenido que enfrentarme a que me llamaran marimacho porque jugaba al fútbol, porque me iba con mis amigos a jugar a las canicas y a las chapas, en vez de jugar a las mamás o a hacer comiditas.

La pérdida de la “feminidad”

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En Vilanova

Siempre me han tildado de “poco femenina” por mi forma de vestir, muy deportiva, casual, cómoda…no sé lo que es llevar tacones ni tengo el menor interés en probarlos. También soy poco femenina porque no me maquillo, ni luzo escote, ni me pinto las uñas…

Por supuesto, además de ser “poco femenina” soy “poco sexy” porque suelo vestir ancha, deportiva…no va conmigo la ropa ajustada, no por vergüenza ni porque dude de mi cuerpo.Por supuesto respeto quien viste así, pero conmigo no va.

Desde muy pequeñita siempre he tenido una cierta rebeldía ante ese juicio de lo que se considera “ser femenina”. Por ello, me alejo del rosa y mi color favorito es el azul. Puede parecer una nimiedad, pero hay una gran lectura tras ello.

El cáncer no puede atacar tu esencia

El cáncer de mama tiene efectos físicos que resultan devastadores para muchas mujeres a nivel emocional. La caída del cabello, de las cejas y de las pestañas se convierten en un drama que lleva a muchas féminas a perder la autoestima, a caer en una depresión. Mucho más la amputación de uno o de los dos pechos. Demasiado apego a la imagen. Demasiado prejuicio sin reflexión.

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Como una reina

En vez de trabajar lo emocional se desarrolla todo un mercado de pelucas, maquillaje oncológico, cejas permanentes, prótesis para que la paciente se sienta más cómoda con su imagen. De nuevo recalco que lo respeto, y lo digo desde el corazón, pero creo que si solo te pones una peluca o una prótesis y no trabajas tus pensamientos, tus sentimientos y emociones estás dejando el trabajo más importante por realizar.

Porque la feminidad es mucho más que tener cabello en la cabeza, pestañas en los ojos y un par de tetas. La feminidad está en la esencia de cada persona, está en su mente, en su forma de pensar, de actuar, de amar…Todos tenemos una parte femenina y masculina y ambas tenemos que trabajarlas para no caer en el desequilibrio.

Mi operación, el 22 de diciembre

El próximo día 22 de diciembre me realizan mastectomia de la mama derecha y vaciado de axila y ni siquiera con una teta menos me sentiré menos mujer, ni menos femenina.

Es cierto que escribo este post antes de la operación y quizá la fortaleza que siento ahora mismo al escribir estas líneas pierdan fuerza al verme sin un seno. PERO LO DUDO. He trabajado y trabajo mucho para gestionar mis emociones, establecer las prioridades y entablar una conversación madura con mi yo interior. Y me puede atacar un cáncer o 20, que podrá destrozar mi físico, pero nunca mi esencia.

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Sin un pelo de tonta

En este trabajo de reflexión he llegado a varias conclusiones. De nuevo me parece importante subrayar que son conclusiones para mi persona, por mi forma de pensar y de sentir, y comprendo y respeto que otras mujeres actúen de manera distinta.

En su día opté por no usar peluca. El cabello se ha caído y no vi la necesidad de ocultar el cáncer: está ahí y no me avergüenzo ni afecta a mi autoestima tenerlo. Tampoco me veo fea, sí diferente. Sí uso pañuelos y gorritos de lana (en verano por la fotosensibilidad y en invierno porque hace un frío que pela, pero siempre que puedo me lo quito). En el caso del cabello los hombres nos aventajan; a ellos también se les cae pero parece “que no está mal visto”. Es incluso gracioso que un calvo se te quede mirando con cara extraña.

¿Por qué tenemos que disimular?

En la misma línea llegué a hacerme una pregunta, sobre todo cuando la cirujana me dijo que “para disimular la falta de pecho me podía poner una hombrera o me podían recetar una prótesis” ¿disimular la falta de pecho? ¿por qué? ¿por qué tengo que ponerme algo para aparentar que todo es “normal”? Me parece una herramienta que puede ayudar a mujeres pero en el plano superficial. De nuevo, ¿por qué no hay un psicólogo que ayude a la mujer a controlar su plano afectivo-emocional? ¿por qué no hay ayuda para fortalecer su interior y que así lo exterior no le afecte?

El trabajo de fortalecimiento interior lo he hecho con muchas conversaciones conmigo misma delante de un espejo, hablando con mi perro (Y no es coña. Ellos nos enseñan tanto, porque nos quieren por nuestra esencia, no por nuestra apariencia. Coco me quiere por quién soy yo, no por mi pelo ni por mis tetas), leyendo buenos libros y con meditación.

Todo este trabajo ha dado y está dando sus frutos:

-Me miro al espejo y veo un bellezón (aunque suene feo escribirlo)

-Estoy deseando que me operen y dar la bienvenida a mi recién estrenada belleza asimétrica.

-Digo sí a la reconstrucción cuando llegue (para eso falta aún bastante), pero digo no a la prótesis. Iré con mi pecho izquierdo tan terso y firme y con mi “no pecho derecho” tan liso y suave (me han recetado una crema de caléndula que ya os contaré cómo va). Quién sabe, lo mismo con esa grasa de menos pueda bajar el kilómetro de 5′ cuando vuelva a correr 😉

-Como el fin de este blog es ayudar a otras mujeres (además de informar a mis amigos), estoy pensando en la forma de incluir algo de humor para quitar dramatismo al asunto…y se me van ocurriendo cosillas 😉

-Quién me conoce bien sabe que me encanta la comunicación y la sociología. Será super interesante estudiar el comportamiento humano cuando se percaten de que hay una mujer con solo un pecho (¡oh, Díos mío!)

-Prometo ponerme más de un escote con mi pecho y mi no-pecho; tengo que aprovechar, que no siempre te lo ponen tan a huevo para destacar y ser diferente.

Por cierto, si aún no te no lo ha dicho nadie… ESTÁS PRECIOSA