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Once sesiones para terminar con la radioterapia

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Disfrutando de una buena obra de teatro

La semana que viene habrá un parón de tres días para revisar el “acelerador”, así que finalmente terminaré el jueves 17 de marzo en vez del lunes 14. Las semanas con la radioterapia han volado. En nada se parece a las interminables sesiones de quimioterapia, no solo durante el tratamiento- que se iban a más de hora y media frente a los escasos 15 minutos de la radio- sino también a la espera entre ciclo y ciclo, primero cada 21 días y luego cada semana, hasta completar un total de seis meses.

El tiempo…invención humana para poder movernos en esta realidad. Factor totalmente subjetivo. Se encoge y se estira. Una hora nunca dura lo mismo. Ni siquiera un minuto. Recuerdo cuando me decían lo pronto que se les pasaba mi tratamiento ¡¿Ya vas por el sexto ciclo?! Y yo respondía, ¿ya? ¡Parece que llevo toda una vida!

Ahora con la radioterapia sí es cierto que el tiempo ha perdido densidad y fluye. Planifico mi trabajo respecto a la sesión diaria y de esta forma me concentro bastante por las mañanas, y cuando me quiero dar cuenta es hora de ir al hospital. Por las tardes combino trabajo y aficiones y cuando te lo pasas bien todo el mundo sabe que entonces el tiempo se escapa entre los dedos. Así día tras día, hasta que, sin darme cuenta, es viernes y estoy a tan solo once sesiones de las 25 que tengo que recibir.

Efectos secundarios

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Paseo con Coco bajo la lluvia

Estoy muy contenta. Los efectos secundarios más frecuentes asociados con la radioterapia no han tocado mi puerta. Ni tengo falta de apetito, ni me cuesta dormir; tampoco me duele al tragar, ni tengo flema, ni tos. ¿Cansancio? ¡Ni por asomo! Hace tres semanas que me apunté a Pilates y lo único que me frena para hacer el “borrico” es el brazo, que después de la linfadenectomia axilar lo tengo que mimar mucho. Pero ahí estoy dándolo todo…¡qué agradable sensación volver a sentir agujetas! Me encantan porque son sinónimo de trabajo y, sobre todo, son sinónimo de “regreso”, de vuelta a la normalidad poco a poco. Además ando todos los días dos horas con Coco, una por la mañana y otra por la tarde. Bueno, alguna tarde me escaqueo y lo saca mi cuñado Juan.

El único efecto es que la piel está algo rojita y sensible, pero hoy Silvia, mi Doctora, me ha dicho que está controlada, no ha ido a más y eso es buena señal. Las cremas que me recomendaron y de las que hablé en mi post anterior hacen su efecto. También mi mantra. Tranquila, Elena, que esto pinta bien 😉

No hay nada que me quite el apetito

Como he comentado es uno de los efectos que puede provocar la radioterapia. Con la quimioterapia, a pesar de que los alimentos me sabían a una mezcla de metal y arena, tampoco dejé de comer, porque sé lo importante que es una buena alimentación

“Que tu alimentación sea tu medicina y tu medicina tu alimento”. Hipócrates, médico griego.

Y como lejos de perder el apetito, se me ha despertado un interés culinario por probar recetas ricas, fáciles y sanas, estos días he estado de lo más cocinilla haciendo pruebas que han salido bastante bien para ser mi primera vez.

He preparado unas galletas de avena; falafel; masa de pizza de centeno; compota de manzana; hojaldritos de verduras al curry; bizcocho de algarroba, manzana, canela y nueces; hummus de aguacate; gelatina de frutas…y como son facilísimas de hacer, voy a empezar a compartir con vosotr@s en mi pestaña de nutrición, si os apetece claro 😉

Vuelvo a utilizar peine…aunque dé una sola pasada

Para las que buscamos más de una vez en Mr. Google ¿cuando me crecerá el pelo después de la quimioterapia? Os pongo unas fotos porque en dos meses ya se va camino de lucir corte de pelo a lo Halle Berry. Lo que más cuesta son las entradas, es lo que más tarda en crecer, pero la verdad es que en cuestión de un mes el cambio es evidente.

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Solo me falta maquillarme como ella…jajaja

Las cejas y las pestañas parece que nunca sufrieron con la quimioterapia y lucen sanas devolviendo al rostro identidad. Al igual que las agujetas, ellas y el cabello también son símbolo de que “lo peor ha pasado”. Como todo en la vida, siempre es cuestión de tiempo.

Un abrazo muy grande a todos los que leéis mi blog, no sabéis la alegría que me da que con mi experiencia pueda estar ayudando. Como siempre, gracias por estar siempre ahí.