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Estómago en convulsión, quejidos agónicos de la espalda y sosiego…mucha paz

En Canfranc estación
En Canfranc estación

Me siento bien. Si mi vida no estuviera planificada en función del siguiente ciclo, en estos días no me acordaría del tumor. Bueno, si no me olvidara de quitar el modo “selfie” del móvil y no me diera a veces esos sustos cuando me veo pelona sin esperármelo, tampoco me acordaría. 

¿Pero cómo ha ido esta tercera sesión? Los primeros días fueron un poco complicados, con un viaje en coche de Madrid a Navasa (Huesca) el mismo día de la sesión que me puso al límite: muchas nauseas, dolor de estómago y sensación de vómito que nos obligó a parar cuatro veces, paradas entre 20 y 40 minutos. Luego los días de las vacunas para estimular la médula espinal y tras las vacunas, estos días de sosiego.

Las vacunas de Nivestim

En el tercer análisis de sangre el sistema inmunitario había bajado así que Parham, mi oncólogo, me recetó cuatro inyecciones de Nivestim para que me las pusiera en mi casa. Debería dejar pasar 48 horas antes de la primera y luego se pondría en días alternos.

Debido a la ola de calor y la temperatura que alcanza la soleada casa de mi madre, decidimos marchar esa misma noche a Navasa, para despertar al menos allí, rodeada de montañas y con noches que invitan a taparse con edredón. Las vacunas viajaron con nosotros en una nevera con tres placas congeladas.

Ángel y Juan, mis enfermeros
Ángel y Juan, mis enfermeros

El viaje, como ya he mencionado más arriba, fue duro, de esos que sin pedirlo te planta una nueva estrella en el pecho por gallardía. Pero todo es cuestión de tiempo y tras superar los más de 400km llegamos a Navasa. Ángel también lucía su merecida estrella.

Llegó la primera noche de la inyección y bueno…aunque el sistema no era complicado, como nadie nos había explicado como ponerla, hicimos saltar el mecanismo y estropeamos la primera, así que decidimos esperar al día siguiente por la mañana para que la pusieran en el centro de salud de Jaca.

Reacciones con Nivestim

Dicho y hecho, llegamos al centro de salud, y sin tener que esperar ni 5 minutos, explicamos todo a la enfermera y me puso la inyección (casi no me la pone por no tener autorización – si viajáis fuera y necesitáis que fuera del hospital os atiendan, siempre pedid autorización en vuestro hospital para evitar problemas). Lo que tampoco me explicaron es que esa inyección te roba toda la energía. Me dijeron que podía ocasionar dolor óseo y por eso era mejor por la noche, pero es que aparte te deja hecha una piltrafilla. Así fueron mis reacciones:

  • Primera inyección: Se pone por la mañana en el centro de salud. No ando ni 30 pasos y me empieza a dar todo vueltas y necesito sentarme para no caerme. Ángel me llevo a casa y me pasé durmiendo casi todo el día. Solo bajé para comer y cenar (síntomas muy parecidos a una gripe fuerte, pero sin fiebre)
  • Segunda inyección: Me la puso Ángel en casa por la noche. Me desperté sin despertador 10 horas más tarde. Lo único que sentí fue dolor en los huesos del culo, similares a los que sientes cuando haces varias horas de bici.
  • Tercera inyección: Me la puso mi cuñado Juan por la noche antes de dormir. Dormí cerca de 10 horas, me desperté sin alarma. Efectos similares, dolor en los huesos del culo.
  • Cuarta inyección: Me la puso mi cuñado Juan antes de dormir. El aire fresco que entraba a las 7 de la mañana me despertó y…sentí fuertes contracciones en la zona baja de la espalda, no me podía poner recta y para andar escasos 10 pasos de la cama al cuarto de baño me tuve que aguantar en la mesa porque me caía del dolor. Las contracciones persistían y como mi madre dormía en la habitación de al lado y no la quería mal despertar, me volví a tumbar en la cama y comencé a hacer respiraciones profundas, para relajarme.
El día de las contracciones ya superadas
El día de las contracciones ya superadas, con mi hermana 

El dolor me invitaba a retorcerme e incluso a llorar, NUNCA antes he sentido tanto dolor físico, pero preferí tomar las riendas, respirar…inspiraciones profundas y largas espiraciones…las contracciones continuaban, pero se iban apaciguando.

Consejo: Si os recetan este tipo de inyecciones, ponerlas antes de ir a dormir y descansar hasta que el cuerpo haya dicho que es momento de levantarse, así dejareis trabajar a la médula espinal. Ese día no os exijáis demasiado, un paseíto relajante para movilizar y eliminar toxinas y si os aparecen las contracciones, respirar profundamente, poneros calor en la zona e intentar volver a dormir.

La última semana antes del cuarto ciclo de quimioterapia

Me siento bien. Los sabores han regresado a mis papilas gustativas. Esas mismas que cayeron en campo de batalla y sintieron como mi lengua parecía un jalapeño despellejado; esas mismas que sufrieron el tono verdoso y la capa blanquecina de mi lengua; esas mismas que esperaban pacientes el regreso de mi saliva; incluso esas mismas que, después de superar el picante, sufrieron el carácter salado de todos los alimentos excepto del agua, que tenía sabor a metal.

Comer así es un placer

Ahora como y saboreo. Antes solo me alimentaba, porque sé que la alimentación es un arma fundamental en mi recuperación. Conseguí que mi mente fuera fuerte y, a pesar de las nauseas, tomara comidas que mi olfato, vista, estómago y cabeza rechazaban.

Hice alguna trampa, sabiendo que el beneficio iba a ser mayor. Así, del menú semanal de Germán (macrobiótica), durante esos días seleccionaba mis platos favoritos: ensalada de macarrones integrales, ensalada de endibias, zanahoria estofada con miso, sopa de col, etc.  Ahora bien, para ser totalmente sincera he de decir que, por alguna extraña razón, mi mente solo pide dos tipos de comida durante las nauseas: pasta y pizza.

No es pizza “gocha”, llena de queso e ingredientes; tampoco es pasta con salsas ni calórica. Pero definitivamente, el pecado se instala en mi mente en forma de estos dos alimentos.

Con mi amiga Luz
Con mi amiga Luz

Junto a los problemas de sabores, llagas en la boca y nauseas se une la falta de concentración. Trabajo como Social Media en Bikefriendly, empresa que, entre otras actividades, certifica alojamientos y empresas para ciclistas. Excepto los cinco/seis días después de recibir la quimio, que focalizo mi energía en reducir al bicho a la nada, no he dejado de trabajar. Me divierto y me gusta y consigo que mi vida no se pare en todos los aspectos (ya lo hizo en la intensidad del deporte, en mi mudanza de Huesca a Madrid, en mi academia de inglés- por el cambio de ciudad-, etc.)

Me cuesta más concentrarme delante del ordenador y soy más ejecutora que creativa. Llevo bien trabajos de mantenimiento, pero siento estar en standby a la horhju8ja de lanzarme con nuevos proyectos y afronto con mayor timidez nuevas iniciativas. La lógica me hace pensar que mi lucha actual es otra y el cuerpo es sabio a la hora de mandar batallones.

Sé un paciente activo

Mi oncólogo siempre me pregunta por dos efectos comunes que aún no han aparecido y espero que no lo hagan: la diarrea y el cansancio.

Fuerza a tope!!
Fuerza a tope!!

Ambas están directamente relacionadas y contra ambas tengo buenas armas: macrobiótica homeopatía, meditación, reiki, entorno positivo y actitud. Eso sin contar con mi pasado deportista y no estar pasada de peso, que también influye según me dice Parham.

Estos días me siento bien. Saboreo la vida, trabajo y me divierto, leo y aprendo, disfruto de la soledad y la compañía, me emociono con los detalles de mis amigos (una tarta macro, un desayuno, un té sancha, una foto con hormigas, un baño al amanecer en una cala de Ibiza sin presencia-pero estando-, un whatsapp ¿cómo vas?, una rica comida de familia, un comentario en facebook, otro en twitter, un mensaje de amigos que solo conozco a través de redes, un abrazo en persona y a distancia, una llamada telefónica…una danza continua de energía), respiro aire puro de los Pirineos, comparto mis días con mi pareja y Coco, reinvento mi cocina, me lleno de proyectos, creo realidades, hablo con Germán, me escribo con Ginés… Disipo preocupaciones y me entrego al momento.

Momento de baño sin haber estado ;)
Momento de baño sin haber estado 😉

E incluso me abstraigo pensando sobre mi primer reto cuando éste esté superado…pero eso ya lo dejo para más adelante 😀