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Crossfit me dejó aniquilada

Sentir que cada una de tus piernas pesan cinco kilos, sin exagerar. Así me encontré en mi entrenamiento de ayer. Después de las sensaciones que había tenido la semana pasada (cansancio, fatiga, pulsaciones altas…) mi míster aligeró el entrenamiento de esta semana. El martes tenía que cubrir 40′ de calentamiento y series 12 x (1′ fuerte + 1′ suave). En principio suena asequible, ¿verdad? Eso pensé yo cuando lo vi, antes de haber probado por primera vez el crossfit.

¿Soy una tortuga?
¿Soy una tortuga?

Son varias las personas que me han comentado los beneficios y la compatibilidad del cross con correr. Trabajas la potencia, la fuerza, la resistencia y eso se nota en las cuestas, cuando vas con las pulsaciones en la boca…Aprovechando que han abierto un box de crossfit en mi localidad, el lunes me apunté e hice la primera clase ¡mamma mia! Durante la clase notaba cómo trabajaba y al día siguiente las agujetas me recordaban esos ejercicios que han entrado en mi vida. Para quién no sepa lo que es el crossfit, le dedicaré un post explicándolo un poco.

Ahí estaba yo con mis agujetas de campeonato y con una interesante y, a priori, “ligera” sesión de entrenamiento. Me puse a calentar y mis piernas no iban. Sin más. No rodaba. Levantar cinco kilos a cada paso me costaba horrores. La media del calentamiento me salió a 9’5 km/h, el kilómetro a 6:20, 6:30, imaginaros. Y las series, las fuertes las hacía a 11’4 km/h y las suaves a 9 km/h y con esfuerzo. Las pulsaciones, disparadas.

Hoy las agujetas están más controladas y mañana tengo nuevo entrenamiento de running. Solo espero que la sesión de ayer martes solo fuera algo puntual y mañana vaya más a gusto. Si no es el caso, os dejo que me llaméis “tortuga” abiertamente.